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Dejemos de incubar startups en Costa Rica

¿Por qué las incubadoras no nos están llevando a ningún lado?

AUTOR: Jose Cayasso

Empecemos por aclarar qué es un startup. Un startup NO es una PYME. Un startup tampoco es una empresa de consultorías ni un freelancer. Según Eric Ries (The Lean Startup), un startup es “una institución humana diseñada para crear un nuevo producto o servicio bajo condiciones de extrema incertidumbre”; y para efectos de este artículo, me voy a referir específicamente a los startups relacionados con tecnología.

De esta manera diferencio también el término ‘emprendimiento’, usado comúnmente para traducir ‘startup’ al español, del concepto al que me voy a referir. Un cafetalero, un artesano de cerámica y hasta una empresa de diseño gráfico son todos emprendimientos (y además PYMES) pero no son startups.

Dicho eso, toca mencionar las -duras- realidades con las que tenemos que lidiar en Costa Rica: hay muy pocos inversionistas de riesgo y la mayoría de ellos no entienden muy bien de tecnología y de Internet; no hay muchos mentores con experiencia en fundar, crecer y vender un startup y finalmente los mecanismos de apoyo al emprendedor que el gobierno ofrece están enfocados en PYMES, un mundo completamente diferente al nuestro.

Las incubadoras en Costa Rica se consideran a sí mismas puntas de lanza para los startups en el país; y no podían estar más equivocadas.

Incubar vs Acelerar

El modelo de las incubadoras ha ido desapareciendo en países de primer mundo por una razón muy simple: un startup solo necesita de unos cuantos meses para saber si tiene futuro.

Las incubadoras proponen un modelo donde los startups/emprendimientos pueden beneficiarse de espacio gratis de oficina, gastos subsidiados, mentores, etc… hasta que levanten capital o sean auto-sostenibles. Sabiendo las dificultades de conseguir inversionistas en Costa Rica, las empresas suelen ser ‘incubadas’ por años y se convierten en lo que Juan Pablo Capello (jpc.vc) define como ‘startup zombies’.

Latinoamérica propicia en cierta forma este modelo, primeramente porque el fracaso de un startup es considerado una mancha imborrable del expediente y porque el costo de vida y la cultura de vivir con los padres hasta mayores edades permite a los emprendedores ‘mantener vivas’ sus compañías, cuando debieron haberse cerrado meses atrás.

Correr

Un startup, por su naturaleza necesita correr. Habiendo participado en DreamIt Ventures New York entendí perfectamente lo que esto significa; DreamIt es un programa de aceleración de 3 meses y después de este tiempo la oficina y los mentores dejan de existir. Esto le da a todos los equipos una fecha límite hacia donde ver, convirtiéndose así en un programa intensivo donde todos los participantes hacen absolutamente todo lo posible por lograr sus objetivos. Están prohibidos los atrasos y están prohibidas las excusas.

Co-Working Space

Otro valor agregado importantísimo de las aceleradoras es el espacio común donde los equipos trabajan. Esta interacción obligada entre diferentes startups crea conexiones muy valiosas, no solo para oportunidades de negocio, sino en cómo resolver problemas y necesidades de los proyectos.

Ahora, este espacio de interacción funciona sí y solo sí hay un buen número de startups compartiéndolo, y cuando se une la experiencia de emprendedores con diversas carreras y desde diferentes partes del mundo. Este es precisamente el valor agregado que busca Startup Chile, donde me encuentro actualmente: juntar mentes innovadoras de más de 100 países en una sola oficina, y descubrir cómo beneficia esto al país. En 3 años de existir el programa, Chile se ha convertido en uno de los focos para startups más importantes del continente.

Capital Semilla

La vida y muerte de un startup suele ir de la mano con el dinero en sus cuentas de banco. Este año, en un esfuerzo muy meritorio del MEIC se logró crear un fondo de más de USD $1 Millón para darles fondos a algunos startups y emprendimientos. Nuestro proyecto, Slidebean, una aplicación diseñada para revolucionar la forma de hacer presentaciones de diapositivas; fue uno de los seleccionados y estamos igualmente ansiosos de ver los resultados de los otros 12 ganadores.

Iniciativas como éstas son las que deben de aprovecharse para mover a Costa Rica hacia adelante. Una verdad incuestionable es que hoy, 2014, la mayoría de los startups en nuestro país no pueden competir a nivel mundial. Estamos acostumbrados a competir con otros ticos y eso no nos obliga a subir el nivel. En el momento en que toca codearse con startups del resto del mundo, se da uno cuenta de dónde está en realidad, y porqué aún no estamos listos para que el próximo Instagram pueda salir de Tiquicia.

Una manera de hacerlo es trayendo talento al país, que les permita a los startups trabajar lado a lado con emprendedores de primera categoría internacional y así, el fondo de Capital Semilla de Banca para el Desarrollo podría convertirse en un modelo similar a lo que Startup Chile ha significado para ese país.

Pensar en Grande

Tenemos que ser realistas, en Costa Rica tampoco hay un mercado lo suficientemente grande para que un startup de tecnología se convierta en una compañía de millones de dólares. Si un startup quiere ‘sacarla del estadio’ tiene que efecto, sacarla del país.

Latinoamérica y Estados Unidos son las primeras dos opciones porque son mercados que conocemos y comprendemos, pero son solo una pequeña fracción del número de potenciales usuarios que se conectan a Internet cada día. Conozco personalmente casos de startups prósperos y exitosos que ni siquiera se han preocupado por EEUU aún: si bien es un mercado valioso, es el más competitivo de todos y existen otros cuantos billones de usuarios potenciales en el resto del planeta, antes de preocuparse por los estadounidenses.

Latinoamérica llegó tarde a la Revolución Industrial por una serie de factores, incluyendo el geográfico… pero las distancias ya no son una barrera para la Revolución Tecnológica que está sucediendo hoy gracias al Internet, y esta vez tenemos el chance de ir de la mano con las grandes potencias.

Cito para terminar a Abe Gubegna, “Cada mañana en África se despierta una gacela. Sabe que tiene que correr más rápido que el león más rápido, o morirá. Cada mañana un león se despierta, sabe que tiene que correr más rápido que la gacela más lenta, o morirá de hambre. En África, no importa si sos un león o una gacela; cuando sale el Sol, más te vale que empecés a correr.”